Masa Madre nació de una obsesión simple: recuperar el pan de verdad.
En 2019, Juana y Martín — ella panadera de tercera generación, él ingeniero agrónomo — empezaron a hacer pan en el horno de barro del fondo de la casa. Usaban harina orgánica de un molino familiar en las sierras, agua de pozo y una masa madre que Juana había heredado de su abuela, viva desde 1952.
Lo que empezó como un horno los sábados para los vecinos, pronto fue pedidos de amigos, luego de conocidos, luego de gente que cruzaba la ciudad para llevarse un pan. En 2021 abrimos la panadería en Güemes. El horno de barro sigue siendo el mismo.
“El pan no se apura. La masa madre tiene su propio tiempo. Nosotros aprendimos a escucharla.”
— Juana, panadera
Trabajamos con molinos familiares de la provincia. Harinas sin aditivos, recién molidas.
Mínimo 24 horas de fermentación. Nuestra masa madre vive desde 1952 y es la única levadura que usamos.
Cada horneada es un oficio. El horno de barro se calienta con leña de quebracho y da un sabor que el gas no puede imitar.